Así que tu amigo o familiar que sabe tu situación personal, te viene con el cuento de "te voy a presentar a alguien que te va a gustar" o "estáis hechos el uno para el otro". Cuando dicen estas frases, desconfiad ¡siempre desconfiad! Y es que aunque tu amigo o familiar te conoce mucho, jamás te conocerá del todo y como yo digo siempre, el que mejor te conoce eres tú mismo.
Después terminas por aceptar la susodicha cita con esa persona que jamás has visto y no has oído hablar en toda tu vida, pero según ese amigo o familiar "formáis la pareja perfecta". Permitidme que ponga en duda estas cosas, pero es que normalmente es así.
Yo digo que de estas citas nunca sabes qué va a salir. Este tipo de citas son como los huevos Kinder, que nunca sabes qué sorpresa te traerá: te puede tocar la figurita guay o te puede tocar la porquería de figurita de "móntatela tú mismo" mientras sigues las instrucciones en inglés o en chino. Pues en estas citas es igual, puede tocarte alguien guay o que esté de buen ver y puede tocarte el petardo/a de turno que no tiene nada más que hacer que amargarte el día o el resto de tu existencia en caso de haceros amigos.
Lo dicho, id con cuidadín que nunca se sabe que pasará. Y si vais a cenar, que pague el otro.

¡Un beso a todos!



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