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miércoles, 31 de diciembre de 2008

Las uvas de la mala suerte

Pues ya estamos en Nochevieja ¡Jo, qué ganas tengo de que acabe el año! Y no por el cotillón o las uvas...porque donde vosotros veis una Nochevieja, yo veo un día menos para que lleguen las ansiadas rebajas. Sí, es que yo soy así de interesada. Si ya lo dicen los curas que eso de la tradición navideña no se lleva, sino que ahora se lleva el consumo, aunque como yo no tengo un duro mi época de consumo se reduce a las rebajas de enero y a las de julio.

Dicen que en Nochevieja hacemos un repaso de todo el año, en si hemos cumplido nuestros propósitos o no. Otros en cambio, esperan ansiosos al día 31 para pillar la cogorza más grande de su vida con el cotillón. Y es que la moda del 31 es la del cotillón, pagas tus euros a la entrada y encima dentro te hacen pagar por consumición. Todo a precios nada baratos, obviamente.

Pero lo que más gracia me hace es que a pesar de todo eso, muchos españoles nos quedaremos este año en casa para ahorrarnos el cotillón y aprovechar esos eurillos para otras cositas que necesitamos. Así está España. Los que quedamos en casa siempre tenemos algo que nos entretiene: ver la retransmisión de las uvas mientras nos atragantamos con ellas.

Recuerdo con cariño el año en el que tuvimos las "campanadas Remix", en poco más de 12 segundos tuvimos nuestras 12 campanadas. Fue la entrada del Año Nuevo más rápida de toda la historia en España. Aquel día los españolitos sí que nos atragantamos con las uvas, las campanadas iban a toda leche y Ramón García sobrevivió a las uvas otro año más.

Por cierto, para los que tengan dudas, Ramón García estará otra vez este año en la Puerta del Sol retransmitiendo las campanadas pero no en La Primera, sino en Antena 3. Supongo que todavía habrá gente que prefiera verlo a él por el asunto de la capa, ya que muchos pensamos que quizás algún día podría echar a volar o bien demostrarnos si es o no el Batman español. Yo creo que es esto último, pero que quiere guardar el secreto.

Lo que yo no entiendo es que le llamen las uvas de la suerte, porque yo las tomo todos los años y no me ha tocado la lotería, ni he encontrado trabajo, ni me ha tocado un viaje a Benidorm con los viejos del IMSERSO. Para mí, entre los atragantamientos y que mis deseos no se cumplen, las uvas de fin de año son las uvas de la mala suerte o de la mala leche. Tendré que pasarme a las uvas pasas a ver si hacen más efecto...

Por mi parte no me voy a enredar más, pero os digo que hoy tengáis cuidado con lo coméis, cuidado con las uvas que son muy traicioneras y también con el champán, porque los de Tráfico estarán a la vuelta de la esquina para hacerlos la prueba del alcoholímetro.

Un beso a todos los que os pasais por este blog, Feliz Año Nuevo y que el 2009 sea un buen año para todos vosotros.

martes, 30 de diciembre de 2008

¿Qué ha pasado?

¡Hola seres humanos! Como habéis podido apreciar, en los últimos días no he pasado mucho por aquí y es que la Navidad me ha pasado factura. Sí, he sido víctima de los excesos navideños ¿Qué me ha pasado? Digamos que estos días el Señor Roca y yo nos hemos hecho amigos inseparables...¡a las 24 horas del día! Para que luego digan que las porquerías que se comen en Navidad no son peligrosas. Es más, yo diría que son más peligrosas que un grupo de escolares en la fábrica de Chupachups.

Bah, no me quejaré más, por lo menos no he palmado...de momento. Lo cierto es que estos días media España está todavía haciendo la digestión de la cena de Nochebuena y la de la Navidad juntas...esperad a mañana cuando se junte con el combinado de la cena de nochevieja, las uvas, el champán, las 2 botellas de Anís del Mono y las 4 botellas de J&B. Ya os veo a todos juntos haciendo piña conmigo y con el Señor Roca. Y entonces seré yo la que se ría ¡ja, ja, ja, jaaaa! (risa malvada, muy malvada).

Sea como sea, estas fechas son para excederse no por tradición, aunque sí más por consumismo. Enciendes la tele y te bombardean con "esto es lo que tienes que comer", "esto es lo que tienes que beber", "esto es lo que tienes que comprar", etc. Yo tengo un método efectivo para esto: apagar el televisor. Y es que la televisión en Navidad incita al consumo en sus anuncios, pero si nos centramos en la programación televisiva, digamos que el panorama no es mucho más alentador: te hacen un resumen de toooooodo el año, de las imágenes buenas y de las imágenes malas, por si no las has visto y si las has visto pues da igual, las vuelves a ver. Las actuaciones musicales las repiten, las noticias internacionales y nacionales las repiten, los deportes los repiten, los programas del corazón las repiten (y nos repiten), las series y las películas las repiten, los anuncios de la promoción del 2x1 del Carrefour también los repiten...¡Basta ya! Ya sabemos que en estas fechas ni dios da palo al agua, pero es que el resto del año tampoco es que hagamos mucho más. Es que una cosa es repetir una vez o dos, pero así todos los días en los últimos 15 días del año ya se hace cansino.

¡Cansinos que sois unos cansinos! En una sola mañana puedes ver 10 veces preñada a la Esteban, 5 veces que rebajan los impuestos o 12 veces que Sadam Hussein estuvo "jugando a las corbatitas" con Bush y el juego acabó trágicamente ¿Ya os vale, no? Somos seres humanos, no nos torturéis así. En esos momentos, pienso que lo único que falta para que me rematen es que me pongan 8 veces seguidas la discografía entera de Julio Iglesias con todos sus conciertos incluidos ¡Nooooo! Pegadme un tiro y acabad con mi agonía de una vez por todas.

Y a vosotros os digo que paséis olímpicamente de los programas repetidos y que tengáis cuidadín con lo que vais a preparar mañana de cena, que dependiendo del menú puedes tener "ciertos problemillas".

Un besote a todos.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Los empachos

Si hay algo que es tradicional en estas fechas son los empachos. Y es que la Navidad siempre ha sido propicia para añadir esos kilitos demás que te hacían falta en el culo o incluso para subir tu colesterol por las nubes. La gente se centra solo en los regalitos, en la familia reunida y en tocar la zambomba mientras canta los villancicos (y desafinando).

Estamos en Navidades y empezamos a comprar toneladas y toneladas de comida, pero no la comida de todos los días...En estas fechas tan señaladas, compramos todo aquello que no comemos durante el año: el marisco en todas sus variedades, los turrones, polvorones y resto de postres navideños...

Tu nevera se empieza a llenar y llenar y piensas que no cabe ni un sólo yogur más, ni una pastilla de Avecrem, ni una loncha de jamón york...tu nevera está diciendo ¡basta! Entonces empieza la "operación comilona" que consiste en tragarte todo lo que hay en el frigorífico y, como tu estómago tiene un límite, decides llamar a toda la familia: la suegra, los hijos, los nietos, el perro...Toda ayuda es poca. El caso es deshacerte de todo el arsenal que ha invadido tu frigorífico.

Así que preparas un elaborado menú: una cena de 5-6 platos, unos 3-4 postres y después todo un repertorio de postres navideños, que van desde el mítico turrón o los polvorones, pasando por los bombones, mazapanes, almendrados o las uvas pasas. Después de tan variado surtido te inflas a champán, el licor de café que ha traído tu cuñado y un nosequé de bebidas más.

Cuando acabas la cena, tu estómago se ha convertido en un arma de destrucción masiva a punto de estallar. Ni el bicarbonato más fuerte sería capaz de ayudar a tu digestión. Así que al día siguiente sientes como si tu estómago hubiese sido pateado durante todo el día por un batallón de infantería.

Así que a todos vosotros os digo que no os paséis con la comida y evitad un empacho navideño. Yo me marcho ahora a preparar unos centollos que un alma caritativa me ha regalado (yo no los he comprado, evidentemente no tengo un duro). A ver cuántos superan hoy el empacho...

¡Un besote a todos y Feliz Navidad!

martes, 23 de diciembre de 2008

Papá Noel va a los chinos

¡Ande, ande, andeeee, la marimorenaaaaa, ande, ande, andeee que la noche es buenaaaaa! Hola a todos y saludos desde las Islas Malvinas ¡Sí, me ha tocadooooo! (sonido de disco rayado) Esperad un momento...esto que tengo en la mano no es el Gordo de Navidad ¡es un vale del 20% de descuento en el Carrefour y encima no es acumulable a otras ofertas! ¡Me cago en el Gordo y en el Calvo! Todos los años igual, no me toca ni la pedrea esa. A mí lo más cercano que me ha tocado la pedrea fue un día que fui a comprar a los chinos y me pilló el granizo ¡qué dolor!

Vale dejémonos de chorradas, no estoy en las Malvinas ¡más quisiera yo! Estos días a donde más lejos he ido ha sido el bar de enfrente, mejor dicho lo más lejano fue el "Toys 'R' Us" con la intención de comprar unos juguetes para mis primos ¡Jo, no veas que caros están los juguetes! Ni que los hubiera fabricado Tous o Carolina Herrera...Y es que no hay NADA, he dicho NADAAA que baje de los 30 euros. Pero encima, el juguetito que quieren los críos no es el más barato ¡Nooo! Es aquél que vale mínimo 60-80 euros. Y mis padres se quejaban por lo caro que era el Trivial, que en el siglo pasado valía 5.000 pesetas...un módico precio en comparación con la casita de Barbie actual.

La culpa de esa fiebre por comprar el juguete más caro se la echo a los anuncios de juguetes, que lo ponen todo muy mono, mira cómo se mueve el bicho, mira cómo baila, mira cómo habla...luego le compras el susodicho juguete al crío (que es carísimo, por cierto) y el crío que no es tonto te dice: "¿Por qué no habla como en el anuncio?" o "¿Por qué no me contesta?", con la consiguiente desilusión. Y es que los del marketing ese son muy cucos, lo ponen todo muy guapo para los críos y los bombardean de anuncios en mitad de sus dibujos favoritos.

Pero lo más caro es el terreno de las consolas ¡Ahí es nada! Que si la Wii, que si la PlayStation 3, que si la XBox...y los juegos de cada una de ellas tampoco son baratos. Si yo fuera cría, primero pediría esto y, en caso de que no me lo pudieran traer, pediría el juguete caro. Así está el mercado.

En fin, por si a alguno le queda la duda vital de si al final compré o no compré los juguetes en el "Toys 'R' Us", habéis acertado en que no los compré. Es más, creo que me voy a ir al chino de la esquina que tiene unos peluches muy monos de colorines, no hablarán, pero son más baratos y total mis primos se llevarán la misma desilusión.

P.D: Debéis pensar que debo tener un bono descuento en los chinos, porque siempre digo que voy a comprar a los chinos todo tipo de cachivaches.

P.D.2: Tenéis razón. Hoy me han nombrado "Cliente del Año".

P.D.3: Os dejo un vídeo de un pobre chico que se porta bien durante el año para que sus papás le traigan unos bonitos regalos de navidad, aunque parece que él y Papá Noel tienen diferentes maneras de interpretar lo que es un "bonito regalo". Que lo disfrutéis!!





¡¡Menudo angelito!!

jueves, 11 de diciembre de 2008

Las cenas de Navidad

No sé por qué ni de dónde leches hemos sacado o copiado esa costumbre, pero lo cierto es que en España todo el quisqui celebra cenas en fechas especiales. Da igual que sean con amigos, con vecinos, con compañeros de trabajo, con los jefes...Todo son cenas, da igual que te caigan bien o que te caigan mal, hay que celebrar la cena por narices, sobre todo en Navidad.

En Navidad ya hay bastantes reencuentros y reuniones familiares, ahora le añadimos las cenas de empresa. Esta costumbre no sé quién la ha inventado, supongo que sería el típico subordinado para hacerle la pelota al jefe y así conseguir el ansiado aumento de sueldo y/o ascenso en su empresa. Al tipo que ha inventado la costumbre le diré una cosita: ¡eres payaso tío! ¿Pero de dónde has sacado que esto te va ayudar a subir en la empresa? Las cenas de empresa no son para mejorar el ambiente, sino para empeorarlo, me explico: en esa cena está tu jefe, tu jefe está molesto con determinados trabajadores, esos trabajadores han ido a la cena y están urdiendo un plan para envenenar las gambas de la paella. Da igual que en su malvado plan caigan sus compañeros de trabajo, que también les caen mal, el caso es hacer caer al jefe. Como te he dicho tío, podías haber inventado otra cosa...

No me vengáis diciendo que las cenas de empresa son divertidas, que habéis conocido mejor a vuestros compañeros de trabajo, que habéis creado lazos de amistad indiferentemente de vuestra escala en la empresa...¡sé que es mentira! De buena gana os habríais quedado en casa, podíais haber ido al cine o haber visitado a vuestra abuela al pueblo...¡pero no! habéis tenido cena de empresa y estáis aguantando al pesado de turno de la oficina, a vuestro jefe que está contando chistes malos y encima tú y tus compañeros estáis forzando la sonrisa, todo para que vuestro jefe crea que ha contado un chiste buenísimo y lo animáis para que haga un monólogo en Paramount Comedy ¡No cometáis ese error!

Y en cuanto al resto de cenas, las de amigos, ex-compañeros de clase, etc, digo lo mismo. Vas a una cena con amigos o gente que no has visto en todo el año, con la que no has cruzado palabra en todo el año, con la que no le has mandado un mensaje ni hablado por el messenger durante todo el año...¿de qué leches vais a hablar? ¿váis a hacer un resumen de vuestros acontecimientos más importantes de todo el año como hace el telediario?..."sí, mi año se resume en que estoy en el paro y no cobro", y otro "pues yo llevo un año sin ligar" y otro dice "pues yo llevo un año pensando en lo que tendría que deciros hoy y se me ha olvidado"...Es muy triste... ¡Para qué forzar la situación! Vete al cine a ver una peli (aunque sea mala), vete a casa de tu abuela a comer turrón (aunque sea caducado), vete a ligar con la vecina (aunque tenga 80 años), por dios....cualquier cosa es mejor, ¡si todo el mundo se aburre en esas cenas!

Sólo me queda deciros que este año intentaré no ir a ninguna cena. ¡No quiero ir! Y menos por obligación. ¿Por qué creéis que es una obligación? Para mí no lo es, así que yo este año paso olímpicamente y me quedo en casa, que es más barato y no me toca tanto las narices.

Un beso a todos y mis condolencias para todos aquellos que tengáis que ir a una cena de estas. ¡Paciencia, tened mucha paciencia!

martes, 2 de diciembre de 2008

El spam navideño

¡¡Ya es diciembre!! Y por si alguien no se ha dado cuenta, la tele, la radio, el internete, tu correo electrónico, el buzón de tu casa y tu cuenta corriente te lo recuerdan cada día para que no se te "olvide". Te bombardean con ofertas, regalitos y cacharros que no vas a utilizar en tu vida, es una plaga que crece cada año: ¡el spam navideño!.

El caso es que en estas fechas "tan entrañables", las empresas de marketing trabajan a todo trapo con el único propósito de "invitarte" a que compres regalos a mogollón como si tuvieras la Visa de la Paris Hilton: muñecos, consolas (¡ojo! he dicho "consola" asi que no me penséis mal, con ello me refiero a la Xbox, la Play, la Wii, etc), Barbies, muñecas hinchables (aquí si podéis pensar mal), móviles, compresas (ay no, que esto ya lo anuncian todo el año...),colonias, y venga más colonias, y colonias...Y digo yo ¿para qué anuncian tanta colonia? ¿Acaso piensan que apestamos a cebolla todo el día? Yo no sé que pensaréis vosotros, pero a mi tanto anuncio de colonia me está resultando insultante. Es como cuando saben que eres miope y te ponen un cartel más grande que el Bernabéu y te dicen ¿lo ves? Y tú dices: "soy miope, no ciego".

Ayer entré en mi correo electrónico y vi que estaba saturado de anuncios navideños...Que si postales, que si regalos, que si sorteos, que si las madre que los parió...Mi correo electrónico parecía un "container" de todo tipo de productos dignos de llenar cestas y cestas de Navidad. Y dirán que hay crisis, pero yo veo más anuncios que nunca. ¿Cuándo se darán cuenta de que no tenemos un duro?.

Si lo pensamos bien, si todos y cada uno de nosotros comprásemos cada cosa que nos anuncian, no nos llegaría el sueldo de un ministro. Pues este año que se fastidien, que conmigo no cuenten, porque estas navidades ¡voy a ahorrar como una loca!. Habéis acertado, efectivamente estoy loca, pero por lo menos llegaré a fin de mes (o eso espero...).

Y vosotros, no os dejéis convencer por esos anuncios tan bonitos en donde os sale el buenorro o la buenorra de turno, que parece que los incluyen en el precio final del producto. ¡Es mentira! No me preguntéis por qué lo sé, ¡lo sé y punto!. Me tienen frita con tantos anuncios que nos prometen el oro y el moro.

Así que ya sabéis, ¡ahorrad y vuestra cuenta corriente os lo agradecerá!
 

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